Wednesday, August 13, 2008

Judas Priest!

Es un hecho que ver a los monstruos de la música cuando ya andan cuarentones, cincuentones (y hasta sesentones, como Roger Waters), pueda no ser tan grandioso como haberlos visto en su apogeo...bueno, ese es un punto de vista, porque: haber visto a Pink Floyd tocar The wall en el 81 tiene que haber sido una experiencia inolvidable para todos los que la vivieron, pero, haber visto a Roger Waters, en Bogotá, después de pasar noches enteras durante más de 15 años fantaseando con ver a Pink Floyd o a lo que más se le parezca (y si alguien merece ser llamado Pink Floyd es Roger Waters...), bueno, esto también es memorable y se apunta como una de las experiencias de la vida. Pero en fin, iba a hablar de Judas Priest. El punto es que talvez muchos puedan objetarle al concierto de Judas que Halford ya está viejito, que ya no corre y que camina todo el concierto, que la voz ya no alcanza los niveles de los 70 y 80, que el último disco no es tan bueno como el Painkiller o el Screaming...

Y es posible que en cierta forma tengan razón. Pero también es cierto que ver en un lapso de tres años a: la mejor banda de thrash metal del mundo, Slayer; al genio que escribió los mejores discos de la mejor banda del mundo, o sea a Roger Waters; a la garganta de hierro Bruce Dickinson, de Iron Maiden; y ahora, a Judas Priest, los papás del heavy metal, eso es algo que hace 10 años ni nos imaginábamos que podía pasar. Acostumbrados a que aquí no vengan sino Victor Manuel y Gilberto Santarosa, a Farina, Shakira y Mauricio Palodeagua o como coño sea que se llame, a ver a las grandes bandas apenas en dvd, esta oleada de conciertos no puede más que ser motivo de felicidad para rockeros, metaleros y demás amantes de los sonidos fuertes. Así que a romperse la madre en Dissident agressor, a rezarle a Judas para que canten Beyond the realms of death, y a poner cuidado en las canciones del nuevo disco, que si bien no es el Painkiller, es una propuesta distinta a todo lo que ha hecho Judas antes, sin perder su sonido escencial, y eso lo hace muy interesante...

Todavía no lo acabo de creer...

Tuesday, February 05, 2008

LA MARCHA DE AYER...Y LA QUE VIENE

Después de las conmovedoras escenas de ayer: gente de todas las procedencias, partidos políticos y estratos sociales (al menos eso decían en los noticieros) portando pancartas que gritaban a los cuatro vientos su indignación; enseñando camisetas con la bandera y un no rotundo a los violentos; cantando el himno nacional desde las ventanas de las oficinas y pitando desde los carros como para que oigan en Caracas...después de esa conmovedora, estremecedora y emocionante muestra de que Colombia es pasión, de que Definitivamente los colombianos somos unos verracos, y de que Los colombianos buenos somos más...después de esa marcha, la de Facebook, la de Paracol y RCN, el próximo 6 de marzo viene otra: la de las víctimas de la violencia estatal. Valga decir: la de las víctimas de los paramilitares, de los abusos del ejército y la policía, la de los familiares de los desaparecidos, los descuartizados, los desplazados.

Y es que sí: en Colombia los únicos que cometen actos atroces de violencia no son los criminales de las FARC. Que secuestran, matan, se toman pueblos, bombardean carreteras, fusilan inocentes. De acuerdo: las FARC hacen todo eso y mucho más. Lo delicado es que a la sociedad civil colombiana, a la opinión pública, al colombiano promedio, se le olvida, o le han hecho olvidar, o nunca se ha enterado, de que hay otras fuentes igual de atroces y de aberrantes de la violencia en el país: la masa ignora, porque desconoce o simplemente porque quiere ignorar, las fosas comunes, los descuartizados, los desplazados, los magnicidios. La eliminación sistemática de grupos sociales, de comunidades indígenas, de pueblos campesinos, asesinados para sacarlos de una finca, para robarles una tierra, para alejarlos de las zonas de influencia de multinacionales auríferas o palmíferas o petroleras. Y con la excusa infame de que era para liberar al país de las FARC. Cuando lo cierto es que los paramilitares, los asesinos a sueldo de los terratenientes y de los narcotraficantes del país nunca se han enfrentado abiertamente con la guerrilla: siempre lo han hecho con sus 'colaboradores': campesinos desarmados, estudiantes, sindicalistas, profesores. Y con la ayuda del ejército y de la policía, como en el triste caso de Mapiripán.

Lo cierto y lo triste es que hablar de los secuestrados de las FARC se puso de moda. Es posible que los amigos de Facebook lo miren a uno con recelo si se ha abstenido de meterse al grupo en contra de las FARC, o al que clama porque no compremos productos venezolanos. Lo cierto es que muchos no adherimos a ciertas iniciativas por lo que contienen de manipulación y de hipocresía. Porque la marcha de ayer para los grandes medios no era un clamor por la vida de los secuestrados, era una legitimación de la seguridad democrática, era un ejercicio de exclusión donde estar en contra de las FARC tiene que significar, necesariamente, estar con Uribe y con su gobierno paramilitar y traqueto. Lo de ayer fue el lanzamiento de la segunda reelección. Por algo la opinión pública, los noticieros, los loquillos de Facebook y la gente linda que organizó la cosa, así como el pueblo raso que embebido de patriotismo sacó el trapo blanco, miró con cierta desconfianza a los que nos negamos a participar en una iniciativa que apoyó hasta Salvatore Mancuso, posiblemente el criminal más grande de nuestra historia (que también tiene su combo en Facebook; busquen, y verán). Por algo las pancartas con dibujos de Piedad Córdoba y Chávez vestidos de guerrilleros. Más allá de que uno comulgue o no con las tesis de esas personas, lo intresante aquí es analizar el fenómeno de manipulación que se montó y que tan bien les salió.

A la marcha del 6 de marzo de las víctimas de los crímenes de estado, seguramente no la van a apoyar Paracol, ni RCN ni City TV; seguramente no van a estar Vargas Lleras, ni Gina Parody, ni los de la Javeriana, ni la gente linda de Facebook. Seguramente el presidentico saldrá a decir que la marcha está organizada por los enemigos de la patria. Seguramente los mirarán con recelo o, peor aún, con indiferencia, desde las ventanas de las oficinas; nadie va a pagar una millonada para llenar la carrera 30 de pancartas y vallas, porque las víctimas de la violencia de estado que actualmente comanda el presidente Uribe, comandante en jefe del paramilitarismo en Colombia, no tienen plata para eso.


Hoy la mamá de Ingrid Betancur se reunirá con Benedicto XVI para pedirle dos cosas: que le haga el milagro de liberar a todos los secuestrados, y el milagro aún más grande de ponerle fin al gobierno Uribe. Si Benedicto logra semejante milagro...me vuelvo católico. Se los prometo.

Saturday, January 12, 2008

URIBESTIAS

Acabo de abrir el blog de Felipe Zuleta, como suelo hacer cada día desde que lo descubrí hace unos meses. Encuentro el siguiente mensaje: 'El blog se ha cerrado. El país queda en manos de los narcos, y eso le gusta a la gente'. Para quienes no lo conocieron, les cuento: el blog de Felipe Zuleta se encargó durante un par de años de mostrarle a quienes quisieran ver, la realidad acerca del gobierno de Colombia, del presidente de Colombia, del pasado, el presente y el futuro de Colombia. Gracias al blog de Felipe Zuleta, así como a la voz y la pluma de muchos periodistas, columnistas, escritores y bloggers anónimos o conocidos, supimos de muchas cosas. Supimos, por ejemplo, de los ultrademostrados nexos de la familia Uribe Vélez de Antioquia con el cartel de Medellín. De los fabulosos viajes de cocaína que Pablo Escobar puso en Estados Unidos siendo 'El doptor Varito' director de Aerocivil. Vimos las fotos que Uribe se tomó con narcotraficantes que luego se convirtieron en paramilitares para que les dieran estatus político, se acogieran a la ley de justicia y paz, y ahora paguen cuatro añitos de cárcel por traficar, matar, desplazar, asesinar y descuartizar. Gracias a gente como Zuleta pudimos comprobar una y otra vez lo que muchos sopechamos hace tiempo: que el cartel de Medellín logró lo que una vez fue el sueño de Escobar: llegar al Palacio de Nariño. Mejor dicho, al Palacio de Narquiño. Bueno, en fin. El caso es que hoy el blog de Felipe Zuleta se cerró. Zuleta, como muchos otros, había tenido que seguir el camino del exilio. Como Coronell, como Molano y tantos otros. Silenciados por el régimen paramilitar, narcotraficante, sicarial y neoliberal de Alvaro Uribe y su cohorte de hampones y asesinos: el alto consejero presidencial que tiene serios nexos con las muertes de Cano y Lara Bonilla; el ex director del DAS que le entregaba a los paras listas de sindicalistas, profesores y estudiantes para que los mataran; el general Rito Alejo que participó como autor en masacres de campesinos; el ex embajador en Chile que es un reconocido traqueto y asesino; y la recua de congresistas ahora en la cárcel o investigados por paramilitarismo. Esos son los amigos de presidente y eso es lo que a la gente le gusta en Colombia: el dinero fácil, la chabacanería, la ostentación, la cultura de la prepago. Las mentiras de Paracol, Radio Casa de Narquiño (RCN) y las lambonerías de la W. La imbecilidad de las prepago que ahora presentan farándula. Los chismes acerca de los hijitos del presidente. El blog de Felipe Zuleta se cerró, y se calló otra voz disidente. En este país los que pensamos distinto somos apátridas, guerrilleros, terroristas, enemigos de nuestro país, chavistas. Ser antiuribista aquí es ser de las Farc. Eso es lo que nos enseñaron a pensar en las noticias. No se entiende que uno pueda ser enemigo y detractor del gobierno actual y, a la vez, ser enemigo y detractor de las Farc y su proyecto criminal y sin fundamento político. Buena suerte Felipe, ojalá vuelva a escribir para que nos reencontremos todos los que visitábamos su blog, compartíamos información, opiniones y hasta chistes, y nos reconfortábamos al saber que mucha gente piensa como nosotros, y que no son guerrilleros ni terroristas, sino gente de bien. Porque las personas de bien somos antiuribistas no porque seamos simpatizantes de las Farc, sino porque nos duele que el país -nuestro país- sea gobernado por un montañero traqueto, narco, marrullero, mañoso, saltapatrás y vendido. Esa es la verdad, aunque le duela a los uribestias.